Hemos pedido a algunos estudiantes de intercambio que compartan contigo sus experiencias. ¡Lee sus historias para saber lo que realmente significa vivir y estudiar en el extranjero!
Historias reales |
Cristina García Mintegui, Marbella |
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He sido estudiante de intercambio dos veces en mi vida. La primera vez fui a Pocahontas, un pequeño pueblo en Arkansas (EE.UU.), de unos 6.000 habitantes, en el curso del 87/88. Hice allí mi último año de colegio en una escuela de secundaria estadounidense. No voy a decir que todo fue fácil, pero resultó ser una experiencia que causó cambios muy positivos en mi personalidad: yo era una chica tímida y me hice mucho más extrovertida y segura de mí misma. Antes de marcharme, tenía una mentalidad mucho más conservadora y cerrada, y me hice mucho más tolerante y abierta. Me di cuenta de que el lugar donde yo había estado viviendo hasta ese momento era tan sólo un pequeño lugar en el mundo. Mi segunda experiencia como estudiante de intercambio fue ya en mis años de universitaria. Obtuve una beca Erasmus para estudiar mi último año de carrera en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). La experiencia fue también fantástica. Puede compartir mis clases de Derecho con otros estudiantes de todo el mundo y esta experiencia internacional ha sido muy importante para mi desarrollo, tanto personal como profesional. Seguramente no habría obtenido la beca Erasmus sin dominar el inglés completamente, gracias a mi experiencia en los Estados Unidos. En la actualidad y desde hace aproximadamente cinco años, somos familia de acogida para estudiantes alemanas de intercambio en España. La mayoría de ellas han decidido venir a nuestro pais al terminar el colegio y antes de comenzar sus estudios universitarios para aprender nuestro idioma y tener más claro qué carrera elegir. Esta experiencia puede ser difícil a veces para nosotros como familia, debido a nuestras diferentes culturas y hábitos. Pero, con un poco de esfuerzo por parte de todos, también es un gran desafío que nos permite abrir nuestras mentes, hacer algo positivo para otras personas y enriquecer nuestra vida y nuestra familia con perspectivas mucho más amplias. Para nosotros, acoger a un estudiante extranjero es una experiencia muy gratificante y emotiva, y nos encanta cuando, años después de haber vivido en casa, nos siguen visitando o llamando para compartir con nosotros detalles de su nueva vida de vuelta en casa o para pedirnos aquella receta española que aprendieron con nosotros! Te animo a ser un estudiante de intercambio en Estados Unidos. Créeme, es una experiencia que cambiará tu vida y las vidas de sus seres queridos para siempre, de una forma realmente positiva. Marbella
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